¿Qué piensas cuando escuchas la palabra viejo?

¿Qué piensas cuando escuchas la palabra viejo?

 
De manera natural como personas tenemos la tendencia a emitir juicios o dar significados a los eventos externos que nos rodean. Como por ejemplo, al intentar responder la pregunta con la que iniciamos este artículo.

La RAE Real Academia Española dice que viejo es un adjetivo que se asigna a un ser vivo de edad avanzada. Y en ese mismo orden de ideas, a menudo muchas personas dan una connotación negativa a lo viejo. Y lo cierto es que viejo no es lo mismo que envejecer.

El envejecer no es un evento único, sino un proceso dinámico, universal e inevitable que comienza prácticamente desde que nacemos. Así que ni es bueno, ni malo.  Aunque solemos asociarlo solo con las arrugas o las canas, es una transformación profunda que ocurre en tres niveles principales: el biológico, el psicológico y el social.

El nivel Biológico, nuestra "máquina viva” 

Desde el punto de vista de la ciencia, envejecer es la acumulación progresiva de daños a nivel molecular y celular.  Las células pierden la capacidad de dividirse y regenerarse. Las puntas de nuestros cromosomas se acortan con cada división hasta que la célula ya no puede funcionar igual. También nuestros órganos pierden eficiencia de forma gradual. 

Por ejemplo, el corazón se vuelve un poco más rígido, los huesos pierden densidad y los músculos tienden a perder masa.
Aquí una máxima: "No es lo mismo los 3 mosqueteros que 60 años después” 

El nivel Psicológico, más sabe el viejo por sabio

No todo es pérdida; el cerebro también se adapta y se reestructura. Mientras que la rapidez para resolver problemas lógicos nuevos puede disminuir, el conocimiento acumulado y experiencia suele aumentar. Nos volvemos más sabios.

Envejecer implica una autoevaluación constante. Es una etapa donde las prioridades cambian y se busca dar un sentido más profundo a la vida y a las relaciones personales.

El nivel Social: El cambio de roles

Envejecer también depende de cómo nos ve la sociedad y cómo nos integramos en ella. Se pasa de etapas de productividad laboral y alto estrés buscando resultados, cumplir citas, preparar informes, a etapas de ocio, mentoría o cuidado de los nietos.

En algunas culturas el envejecimiento es visto como un declive, mientras que en otras es sinónimo de estatus y respeto.
Existe un concepto moderno denominado envejecimiento funcional, que contrasta con la forma como veíamos a nuestros propios abuelos o incluso a nuestros propios padres en relación al envejecimiento y la edad. Hoy la esperanza de vida ha aumentado en algunos sectores de la población y esto conlleva a nuevos retos.

El envejecimiento funcional se centra en mantener la capacidad física y mental para realizar actividades diarias y disfrutar de una buena calidad de vida en la vejez, no solo en vivir más años, sino en vivir con autonomía, independencia y bienestar, optimizando las oportunidades físicas, mentales y sociales para un envejecimiento activo y saludable. 

Implica prevenir la dependencia mediante buenos hábitos, participación social y un entorno que apoye estas capacidades.

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