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Vida en Plenitud. ¿Es lo mismo que la felicidad?
Vida en Plenitud. ¿Es lo mismo que la felicidad?
Cada persona tiene el privilegio de interpretar la realidad, su realidad, de manera íntima y personal.
Un concepto que en cierta forma se va transformando en nuestra mente es La Felicidad.
A lo largo de nuestra vida, la felicidad tiene un significado dinámico: lo que te hizo feliz de niño, adolsecente, adulto joven y en la madurez, en cada momento, fue un impulso externo, ya sea la emoción de vivir una experiencia como recibir un regalo, ser aceptado, conseguir una meta y miles o millones de motivos. Sin embargo, ser feliz, siendo honestos, no es un estado de ánimo o un sentimiento permanente.
Y es necesario reconocer la plenitud, aún si se enfrentan retos de salud.
Una Vida en Plenitud es un estado de fondo. Y tiene que ver más con lo interno, lo íntimo.
Puedes estar triste porque extrañas a tus hijos y, al mismo tiempo, sentir que tu vida es plena porque sabes que has hecho tu mejor esfuerzo por educarlos y brindarles oportunidades para que sean fuertes. Disfrutar de un paseo por un parque sin tener la necesidad de comprar nada, sólo por el simple hecho de disfrutar de las risas de los niños jugando.
La Vida en Plenitud es la capacidad de abrazar tanto lo agradable como lo difícil.
Para los expertos en bienestar, la plenitud se sostiene sobre 3 pilares:
Sentido de Propósito: Sentir que lo que haces tiene un "para qué". Significa encontrar un propósito que ya no dependa de las necesidades de otros, sino de tus propios valores.
Autenticidad y Coherencia: Vivir de acuerdo a quién eres hoy, no a quién eras hace 30 años. Es dejar de actuar en "piloto automático" y estar en el tiempo presente.
Aceptación: Es dejar de luchar contra la realidad. La plenitud llega cuando dejas de lamentar que los hijos se hayan ido y empiezas a aceptar que esa es la progresión natural y saludable de la vida.
¿Cómo se siente vivir en plenitud?
Un estado de plenitud es un estado de consciencia plena. Y aunque se asocia con la felicidad, es un concepto más profundo. Estas son 4 señales de que estás Viviendo en Plenitud:
Sientes que eres dueño de tu tiempo, no un rehén de tus obligaciones.
Tus relaciones con los demás (incluidos tus hijos) son por elección, no por dependencia.
Tienes una paz interior que no se perturba fácilmente por los cambios externos.
Practicas la gratitud por lo vivido, sin quedarte anclado en el pasado.
Finalmente la Vida en Plenitud se podría resumir en una frase: "La plenitud no es tenerlo todo, sino sentir que no te falta nada esencial para ser tú mismo".
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