Tu hijo, tu espejo. ¿Qué tan cierta es esta afirmación?

Tu hijo, tu espejo. ¿Qué tan cierta es esta afirmación?

 
Tu hijo es tu espejo. Esta es una de las frases más poderosas y, a menudo, más incómodas de la paternidad. Desde la psicología y la neurociencia, la afirmación tiene una base científica sólida, pero con matices importantes que debemos entender para que no se convierta en una fuente de culpa, sino en una herramienta de cambio.

El aprendizaje por imitación

La neurociencia confirma que tenemos un sistema de neuronas espejo. Estas células nos permiten "reflejar" las acciones y emociones de los demás para aprender y sentir empatía.

Lo que ven, lo absorben: Tu hijo no aprende de lo que le dices, sino de lo que te ve hacer.

Si tú gritas cuando estás estresado, le estás dando el guion de cómo reaccionar ante el estrés.

Si tú eres autocrítico frente al espejo, él aprende que el valor personal depende de la apariencia física.

Casi siempre, lo que más nos molesta de nuestros hijos adolescentes es aquello que no hemos resuelto en nosotros mismos.

El espejo de tus miedos. Si te aterra que tu hijo sea "flojo", quizás es porque tú te exiges demasiado para no sentirte así.

El espejo de tus frustraciones. Si te frustra que no sea sociable, tal vez estás proyectando tu propio deseo incumplido de haber sido más popular en tu juventud.

La clave. Cuando sientas una ira desproporcionada hacia una conducta de tu hijo, pregúntate: "¿Esto me molesta por lo que él hace, o porque me recuerda algo mío que no me gusta?”

El "Espejo Inverso" 

A veces, el hijo no es un espejo fiel, sino un espejo inverso. Para reafirmar su identidad, el adolescente decide ser todo lo contrario a sus padres.

Si los padres son obsesivos con el orden, el hijo puede ser extremadamente desordenado.

Esto sigue siendo una forma de "espejo": su conducta sigue estando definida por la tuya, solo que en la dirección opuesta para marcar distancia y autonomía.

Precauciones 

Es peligroso creer que el hijo es 100% un reflejo nuestro. Eso le quita su derecho a la individualidad.. Cada niño nace con una carga genética y un temperamento base (algunos son más ansiosos, otros más tranquilos de nacimiento). Sus amigos, internet y su generación también moldean su personalidad. Al final del día, tu hijo es un ser humano distinto con su propio camino que recorrer.

Ventajas del Espejo

Si aceptas que tu hijo te refleja, la adolescencia se convierte en una oportunidad de crecimiento personal para ti.

En lugar de intentar "arreglar" a tu hijo, a veces la solución es trabajar en ti. Si tú sanas tu relación con el control, con el cuerpo o con el éxito, el "espejo" (tu hijo) empezará a reflejar una imagen distinta, no porque lo obligaste, sino porque el modelo cambió.

La próxima vez que tu hijo tenga un comportamiento que no soportas, haz una pausa y piensa: ¿Dónde he visto esto antes? ¿Es una conducta que él aprendió de mí o es una emoción que yo también siento y no he expresado?

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