Sanar las heridas de la infancia. Angie Gaona

Sanar las heridas de la infancia. Angie Gaona

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Una mirada psicológica para comprender, transformar y recuperar el bienestar emocional

Las experiencias que vivimos durante la infancia pueden influir en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo.

No toda la experiencia difícil produce una herida psicológica permanente.  La importancia de una experiencia depende de factores como la edad, la frecuencia, la integridad, la relación con los cuidadores, la sensación de seguridad y los recursos emocionales que tenía el niño para afrontarla.

Este artículo propone mirar la historia personal sin culpa y sin buscar culpables. El objetivo no es quedarse en el pasado, sino comprenderlo para poder construir respuestas más saludables en el presente.

¿Qué entendemos por herida de infancia?

Podemos entender una herida emocional como una experiencia que dejó una necesidad afectiva importante sin atender o que enseñó al niño una conclusión dolorosa sobre sí mismo. Por ejemplo:

  • "No soy suficientemente importante”
  • "Tengo que agradar para que me quieran”
  • "No puedo confiar en nadie”
  • "Mostrar mis sentimientos es peligroso”
  • "Tengo que ser perfecta para merecer reconocimiento”
  • "Si alguien se aleja, significa que no me quiere”

5 heridas de la infancia ¿Cómo reconocerlas? Estas son algunas pistas.

Herida de rechazo. "Hay algo malo en mi”

Puede relacionarse con experiencias repetidas de sentirse no deseado, criticado, excluido, comparado o emocionalmente rechazado.

Algunas manifestaciones son baja autoestima, miedo intenso a equivocarse, dificultades para recibir reconocimiento, tendencia a aislarse, sensibilidad elevada ante las críticas, pensamiento de "no soy suficiente”.

¿Cómo trabajarla?

Reestructuración cognitiva. Identificar y transformar pensamientos que te limitan.

  • Ejercicio del espejo. Durante 21 días mirarte al espejo y decir: "Te veo. Te acepto. No tienes que demostrar tu valor”.
  • Aprender a recibir. Cuando alguien te haga un cumplido, responde simplemente "gracias”.


Herida de abandono. "Me van a dejar”

Puede relacionarse con separaciones, pérdidas, ausencia física o emocional de cuidadores o cambios frecuentes de figuras de cuidado.

Se manifiesta con miedo a estar sola, necesidad constante de compañia, ansiedad cuando alguien tarda en responder, relaciones de dependencia, sensación de vacío.

¿Cómo trabajarla?

  • Construir seguridad interna. Darte lo que antes esperabas recibir de otra persona.
  • Practicar la autonomía afectiva. Realizar actividades que te nutran cuando estás sola.
  • Diario de seguridad. Cada noche escribe tres frases:

Hoy me cuidé mucho…
Hoy puse un límite cuando…
Hoy me acompañé cuando…



Herida de humillación. "Mis necesidades son una carga”

Puede aparecer cuando el niño recibe burlas, ridiculización, descalificaciones o mensajes que hacen que perciba sus necesidades, emociones o cuerpo como algo malo o vergonzoso.

Posibles manifestaciones con vergüenza excesiva, dificultad para expresar necesidades, culpa para disfrutar, problemas para aceptar el propio cuerpo, dificultad para poner límites.

¿Cómo trabajarla?
  • Recuperar el derecho a necesitar. Practicar frases como "Necesito descansar”, "Necesito ayuda”, "No quiero hacerlo”.
  • Ejercicio de dignidad.Escribir cinco cosas que mereces simplemente por ser persona.

Herida de traición. "Si no controlo, me van a lastimar”

Puede estar relacionada con experiencias en las que una figura importante incumplió promesas, rompió la confianza o fue emocionalmente impredecible.

Se puede reconocer por dificultad para confiar, necesidad de controlar, celos, sospecha constante, dificultad para delegar.

¿Cómo trabajarla?

  • Diferenciar control de seguridad. Aprender a soltar lo que no puedes controlar.
  • Reconstruir la confianza gradualmente. Observar coherencia, respeto, honestidad y cumplimiento.

Herida de Injusticia. "Tengo que hacerlo todo bien para valer”

Puede relacionarse con ambientes donde el niño experimentó críticas, exigencias excesivas, comparaciones o poco reconocimiento emocional.

Posibles manifestaciones pueden  ser: perfeccionismo, rigidez, exigencia excesiva, dificultad para equivocarse, autojuicio.

¿Cómo trabajarla?

  • Practicar el error saludable. Elegir actividades donde no sea necesario hacerlo todo perfecto.
  • Descanso sin culpa. Aprender: "Descansar también es una necesidad, no un premio”.


Angie Gaona

Angie Gaona es psicóloga egresada de la UNAM con más de 30 años de experiencia en Desarrollo Humano.  Cuenta con Diplomados en India y España en temas enfocados al liderazgo femenino, sanación  energética y procesos de autoconocimiento profundo 

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