Cuando llegue al puente lo cruzaré. Nutrición después de los 50

Cuando llegue al puente lo cruzaré. Nutrición después de los 50

 
Cuando llegue al puente lo cruzaré. Reza un conocido mantra occidental que se aplica para no anticipar decisiones o preocupaciones.

Pues en lo que a salud se refiere. Si tienes entre 55 y 65 años ¡Has llegado al puente!

Adaptar la dieta, entendiendo que es la forma en que nos alimentamos, es fundamental en este período ya que marca una transición biológica crítica. A esta edad, el cuerpo no procesa la energía ni los nutrientes de la misma manera que a los 30 o 40 años.

Y no significa que "estés dando el viejazo”. Bueno, si. Un poco.

Estas son 5 evidencias para fundamentar tu decisión de ajustar tu estilo de vida para llegar al otro lado del puente:

Metabolismo lento

Esto seguramente lo has leído o escuchado. A partir de los 50 años, tu cuerpo necesita menos calorías para realizar las mismas funciones y por simple lógica si mantienes las mismas cantidades subirás de peso. Así que hay que "decirle a tu cerebro” que adapte las porciones y que incluya alimentos con más vitaminas y minerales.

Pérdida de Músculo

Entre los 55 y 65 años, la pérdida de masa muscular se acelera. El músculo no solo sirve para la fuerza; es el "motor" que quema azúcar y protege los huesos. El cuerpo se vuelve menos eficiente para sintetizar proteínas. Por ello, es necesario aumentar ligeramente el consumo de proteínas de alta calidad (pescado, legumbres, huevo, carnes magras) para "frenar" este desgaste.

Salud Ósea y Cambios Hormonales

En este rango de edad, las mujeres suelen atravesar la postmenopausia y los hombres experimentan un descenso en la testosterona. Ambos procesos afectan la densidad de los huesos. El cuerpo absorbe menos calcio y sintetiza menos vitamina D a través de la piel. Adaptar la dieta para incluir más lácteos, vegetales de hoja verde y pescados grasos es vital para evitar la osteoporosis y futuras fracturas. Y tomar baños de sol por las mañanas.

Digestión y Absorción

El sistema digestivo se vuelve más "perezoso". Esto dificulta la absorción de nutrientes críticos como la vitamina B12 (esencial para el cerebro y la energía) y el hierro. Es más común sufrir de estreñimiento, por lo que aumentar la fibra y el agua (incluso sin tener sed) se vuelve obligatorio. La papaya es una fruta esencial.

Reducción de la Percepción Sensorial

El sentido del gusto y el olfato disminuyan ligeramente. Muchas personas empiezan a añadir más sal o azúcar a las comidas para "darles sabor”, lo cual es peligroso para la presión arterial y el control de la glucosa. Existen especias y hierbas aromáticas que mejoran tu experiencia sin afectar negativamente tu salud.

Cambiar los hábitos cuando están muy arraigados es un verdadero reto, intentar un cambio radical de la noche a la mañana puede generar frustración. Primero es necesario reconocer que a veces comemos por inercia o por horario, no por hambre.
Y estar presentes en el aquí y el ahora durante la comida, es decir, "pensar activamente” permitirá darte cuenta de lo que estás comiendo y cuánto estás comiendo. Come sin prisas, sin distractores.

En VIVIENDO CON SENTIDO compartimos contenido de alta calidad para personas que como tú, buscan incrementar su estado de consciencia y bienestar. ¿Qué estrategias has usado para adaptar tu dieta? Comparte tus tips y enriquece la conversación.

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