No dejo entrar al viejo. Viviendo con Sentido

No dejo entrar al viejo. Viviendo con Sentido

 
A sus más de 95 años, Clint Eastwood sigue siendo una figura imponente en la industria del cine. No sólo por su legado como el "cowboy" solitario o el detective implacable, sino por su asombrosa capacidad de mantenerse productivo, lúcido y creativo en una etapa de la vida donde muchos optan por el retiro absoluto.

Hay un mantra que se le atribuye a Eastwood que surgió durante una conversación cuando le preguntaron ¿Cómo le hacía para seguir en "acción”? a lo que respondió: "No dejo entrar al viejo".

Eastwood explicó que su estrategia es simple: cada mañana, cuando se levanta, sale de casa con la firme intención de no permitir que la "vejez" —entendida como el desánimo, el sedentarismo y la pérdida de curiosidad— cruce el umbral de su puerta.

"He tenido que sacarlo a rastras porque el tipo ya estaba cómodamente instalado, sin dejarme espacio para otra cosa que no fuese la nostalgia. Hay que mantenerse activo, vivo, feliz, fuerte, capaz". 

"No dejo entrar al viejo en que me he convertido -siguió diciendo Eastwood-. No dejo entrar al viejo criticón, hostil, envidioso, murmurador, lleno de rabia y de quejas, de falta de valor, que se niega a sí mismo que la vejez puede ser creativa, decidida, llena de luz y proyección”.

El cuerpo sigue a la mente

Si bien es cierto que el desgaste físico es una realidad biológica, la mente es el jinete y el cuerpo es el caballo. Si el jinete se rinde, el caballo se detiene. Al mantener una actitud de apertura y rechazar el victimismo que a veces acompaña al envejecimiento, se genera una retroalimentación positiva.

La ciencia actual respalda esta visión a través del concepto de neuroplasticidad. El cerebro sigue siendo capaz de crear nuevas conexiones neuronales a edades avanzadas, siempre y cuando se le proporcione el estímulo adecuado. 

El "viejo" al que Eastwood se refiere es aquel que se sienta en el sofá a esperar el final; el "joven" es aquel que, a pesar de los achaques, sigue buscando el próximo horizonte.

En última instancia, Clint Eastwood nos demuestra que la juventud no es un periodo de la vida, sino un estado del espíritu. Mientras haya una pasión que perseguir, el viejo tendrá que seguir esperando afuera.

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