Dime como comes y te diré quien eres

Dime como comes y te diré quien eres

 
Uno de los grandes desafíos en el inicio de la vida laboral es la adquisición de malos hábitos alimenticios.

La base de una vida saludable además de una higiene mental, dormir bien y hacer ejercicio es la alimentación. Una realidad es que en la juventud tenemos un cuerpo que ofrece gran resistencia a fiestas y malas noches y ciertamente darle prioridad a nuestro trabajo y alcanzar nuestras metas, nos ocupa.

Sin embargo, estas son algunas consideraciones para tomar en cuenta respecto a tu alimentación:

Los horarios laborales tienen condiciones más allá de la hora de entrada y salida. Hay tiempo de traslado para llegar y para regresar a casa. Y en algunos centros laborales otorgan 1 hora o hasta 2 para comer, incluso con horarios cortados. Esto obliga al empleado a consumir alimentos fuera de casa, lo cual representa un costo más alto y una calidad cuestionable de los alimentos.

La recomendación de oro es llevar tus propios alimentos preparados desde casa ya sea para colaciones y almuerzo. Esto tiene 3 ventajas inmejorables:

1.- Se generan ahorros en costos de alimentación. Comer fuera de casa puede representar costos superiores al 40%. Sólo lo puedes comprobar haciendo un registro de cuánto gastas en comida durante la semana o el mes.

2.- Llevar alimentos preparados da la oportunidad de comer saludable, ofrecer variedad. Un nutriólogo te puede ayudar a elaborar un menú fácil de preparar. Incluso definir colaciones.

3.- Una buena alimentación nos aleja de ir al médico. Que representan permisos para consultar, faltas al trabajo e incluso honorarios médicos y medicamentos.

Esta práctica puede tener una objeción irracional también conocida como pretexto:

¿A qué hora preparo mi comida? ¿Cómo la llevo?

Hay una realidad. El único responsable de tu cuerpo eres tú.

Crear un hábito requiere de decisión y determinación. En este caso puedes empezar probando una semana. Hacer un plan:

1.- Determinar cuál será el menú de lunes a viernes.
2.- Adquirir recipientes para llevar tu comida y colaciones.
3.- Ir al super y comprar los ingredientes y productos necesarios. Ni más ni menos.

Haz cuentas. ¿Cuánto gastas comiendo fuera? ¿Cuánto gastaste en la semana? 

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